Recursos Literarios
Jacinta peralta es una de las obras de Ramón Amaya Amador que experimento un largo éxito, narra olas vicisitudes a las que se ven sometidas las jóvenes que, como Jacinta Peralta, imaginan a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida. Hoy que el tema de las mujeres es tan debatido, esta obra puede contribuir a la reflexión sobre dos aspectos a los que nadie (O casi nadie) hace referencia: el irrespeto a las trabajadoras domésticas y la situación casi esclavista que viven las mujeres que ejercen la prostitución también.
Podemos notarlo en el siguiente párrafo a continuación:
“Te llega una ayuda para la cocina y ¡Una ayuda gratuita! Solo pide comer y dormir: ¡Es una ganga, mujer! Hay que saber comprenderlo todo y aprovechar a lo que ayuda” (pág. 46)
En una noche estando ella en el cuartucho que en la planta baja la designaran…. Tirada sobre el petate viejo que olía a chinches muertas, entre fardos de tabaco que hacían irrespirable el ambiente encerrado sacos de café de frijoles y de arroz, fardos de canela (Pág... 22)
El menor descuido es causa para que lluevan los regaños, los insultos, hasta las groserías especialmente de las dos mujeres. Quizás Jacinta ya se hubiera marchado pues solo le pagan 15 lempiras mensuales pero le ha atado un íntimo sentimiento de cariño a la familia a pesar de todas sus impertinencias e injusticias. (Pág. 21)
Con tristeza pero con un poco de consuelo en el alma de Jacinta se separó de Josefina y tomo a la deriva, sin saber dónde pemoctar. Era más de la media noche y sentía temor de buscar una pensión más barata porque nunca había estado en ninguna (Pág. 35)
¡Qué horas tan sombrías las de esa noche para Jacinta Peralta, ambulando a la deriva por las calles frías y casi solitarias de Tegucigalpa en espera del amanecer! Varias veces en el lugar más oscuro se quedó sentada prolongando rato en algún umbral de puerta o de rincón del parque. Sin embargo en todas las oportunidades tuvo que retirar porque fue reiteradamente importunada (Pág. 37) Jacinta.
Jacinta socializando hizo un atado de las pocas p.01-/ 06
Pertenecías que le quedaron y salió de la residencia sin volver atrás. Iba como ausente como si no existiera su congoja su irritación, su nerviosidad, y su terrible desgracia (Pág. 33).
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